Cómo podemos gestionar el estrés y la ansiedad

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El estrés, en condiciones normales, es un proceso natural donde el cuerpo humano reacciona de forma automática ante situaciones externas que pueden resultar amenazantes. Este proceso requiere un esfuerzo, tanto físico como mental, para poder hacer frente a la nueva situación. No obstante, si no sabemos gestionar estas emociones, puede afectar a nuestro bienestar personal e incluso a nuestra salud.

¿Cuáles son los síntomas del estrés?

Los signos del estrés pueden ser muy variados, y puede manifestarse de diferentes maneras. En este sentido se distinguen 4 tipos: cognitivos, emocionales, físicos y de conducta.

  • Cognitivos: problemas de memoria, dificultad para concentrarnos, pensamientos negativos y repetitivos, ansiedad y una autocrítica constante.
  • Emocionales: mal humor, irritabilidad, incapacitación para relajarse, sentimiento de soledad, e incluso depresión, si el estrés se ha convertido en algo crónico (cuando no somos capaces de relajarnos y estamos en alerta constante).
  • Físicos: músculos contraídos, dolor de cabeza y/o estómago, dificultades para respirar, taquicardias, problemas sexuales, pérdida o aumento de peso, problemas menstruales y acné o eczemas en la piel.
  • Problemas de conducta derivados del estrés: dificultades para hablar o expresarnos correctamente, llanto repentino o risa nerviosa, e incluso el aumento del consumo tabaco o bebidas alcohólicas.
Y la ansiedad ¿es lo mismo?

A veces, tendemos a confundir los términos estrés y ansiedad ya que ambos están muy relacionados, pero no son lo mismo. De hecho, la ansiedad es un síntoma del estrés. Una situación estresante puede provocar ansiedad, lo que puede derivar en desmotivación, fatiga emocional o depresión.

Otra diferencia importante entre ellos, es que el estrés viene generado por una situación real, como por ejemplo un examen o mucho trabajo, sin embargo, la ansiedad constante o patológica, suele ser irracional y subjetiva. En otras palabras, en cuanto la situación que nos provoca inquietud se acaba, el estrés desaparece. Sin embargo, puede aparecer la ansiedad de manera frecuente y la fuente de este trastorno puede ser inexistente o desconocida para el paciente.

Además, mientras que el estrés tiene un origen externo, la ansiedad es psicológica y emocional que continúa cuando el factor estresante ha desaparecido.

Algunos de los síntomas del estrés son:

  • Físicos: palpitaciones, falta de aire, opresión en el pecho, nudo en el estómago, cansancio, hormigueo o mareos.
  • Psicológicos: agobio, sensación de amenaza o vacío, sensación de extrañeza, temor a la muerte.
  • Conducta: torpeza, bloqueos o impulsividad a la hora de actuar.
¿Cómo gestiono el estrés y la ansiedad?

Existen pequeños ejercicios que podemos realizar para intentar llevar estas sensaciones de la mejor manera posible:

  1. Cuando comencemos a sentirnos intranquilos, lo mejor es una respiración lenta, regular y profunda.
  2. Realizar deporte, ya que nos ayuda a regular nuestras endorfinas y reduce la ansiedad. En este sentido, ejercicios como yoga o pilates son muy beneficiosos para nuestro cuerpo y nuestra mente.
  3. Descansar y dormir mínimo 8 horas, tomarnos un baño caliente o escuchar nuestra música Mimarnos es algo primordial para terminar con las preocupaciones.
  4. Identificar los pensamientos angustiosos e intentar eliminarlos.
  5. Evitar la cafeína, el alcohol u otro tipo de drogas.
  6. Alimentarnos de manera sana es clave para que nuestro cerebro funcione correctamente.
  7. Buscar hobbies o distracciones como salir, dibujar o leer nos ayudará a salir de la rutina y a gestionar el estrés y la ansiedad.

Por último, si el estrés o la ansiedad persisten y se vuelven crónicos, debemos acudir al médico o terapeuta para que nos ayude a tratar o controlar este problema.

Recuerda:

  • El estrés es una respuesta natural de nuestro cuerpo a situaciones de peligro o para las que no estamos preparados.
  • Si la sensación de ansiedad persiste una vez que todo ha vuelto a la normalidad, puede que suframos un trastorno generalizado, por lo que es recomendable acudir al médico o psicólogo.
  • La ansiedad está en nuestra cabeza y su origen suele ser inexistente, por lo que debemos aprender a controlar nuestros pensamientos y a luchar contra aquellos que son negativos.