La Mirada ASISA: la importancia de la donación de órganos

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En 2023 se realizaron en España 5.861 trasplantes de órganos, lo que supone una tasa de 122,1 trasplantes por millón de habitantes. Este es uno de los datos más relevantes que se desprende del último informe de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT). Para conocer en detalle cómo se gestiona la ONT y cómo se proyecta de cara al futuro, La Mirada ASISA charla con su directora, Beatriz Domínguez-Gil.

Los valores y el modelo organizativo

España lidera desde hace décadas los trasplantes a nivel mundial y en 2023 es crecimiento fue generalizado en todos los tipos de trasplantes. Este éxito se debe en gran medida al trabajo de la ONT, que desde sus inicios con la Ley de Trasplantes de 1979 ha desarrollado una gran labor y gestión en pro de los valores que rodean a la donación y trasplantes de órganos: la solidaridad, gratuidad, voluntariedad y equidad en el acceso. A estos valores Beatriz Domínguez-Gil, directora de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), añade la “transparencia, porque es importante para generar confianza en los profesionales y en la población. Ya que el objetivo es atender a las necesidades de quien lo necesita y dar la posibilidad de realizar un último gesto altruista”.

Uno de los principales motivos del éxito de la ONT y su modelo de gestión es “haber conseguido poner de acuerdo a todos los profesionales, organizaciones y sistema de salud”, afirma la directora de la ONT. Esta organización se creó en un principio como la encargada de la asignación renal a nivel nacional, aunque rápidamente puso el foco en la donación en su conjunto. Es en este momento donde se genera el escenario de un modelo de éxito a partir de una capacidad técnica con la que ya se contaba y un sistema de salud base para organizar conjuntamente a todos los equipos y profesionales que intervienen.

Este modelo de éxito, que también tiene sus retos, ha sido implementado en diferentes países. Pero España es, sin duda, el más activo, por delante de países como Alemania, Francia o Italia. Y esto en opinión de la directora de la ONT tiene que ver con “el gran trabajo de todos los equipos de coordinación y trasplante y de las coordinaciones autonómicas de trasplante que, junto a la ONT, continúan identificando nuevas vías de crecimiento para seguir mejorando estas cifras y que la compleja terapia del trasplante llegue a todos los pacientes que la necesitan”.

Además de coordinar las donaciones, la organización también trabaja para atajar dos grandes desafíos: el tráfico de órganos y al turismo de trasplantes. Ante el primero, Beatriz Domínguez-Gil afirma tajantemente que es “una realidad brutal y una forma de esclavitud del siglo XXI, que ha acompañado a los grandes avances que se han realizado en el ámbito del trasplante”. Este tipo de acciones ocurren en países con unas características muy concretas (no existen expertos, hay sistemas corruptos, no hay una correcta legislación, etc.), pero ningún país está exento de que pase. En la ONT se han puesto diferentes proyectos en marcha para paliar en la medida de lo posible este problema: programas de cooperación internacional para desarrollar sistemas de trasplantes adecuados, promover la adhesión de los países a la lucha contra el tráfico de órganos o una propuesta para modificar el código deontológico para que los profesionales puedan denunciar cualquier tipo de sospecha en este sentido.

El futuro del trasplante de órganos y la ONT

Junto a estos retos globales, la directora de la Organización Nacional de Trasplantes, explica en esta entrega de La Mirada ASISA que es crucial afrontar el desafío de la lista de espera: “Tenemos que seguir apostando por salvar vidas y mejorar la calidad de vida de las personas”. Con ese objetivo, la organización trabaja en el “incremento de la donación y mejorar el acceso de los paciente a la terapia de trasplante tal y como se conoce hoy en día. También hay que seguir creciendo en la donación asistolia, e incluir a la sanidad privada en el proceso de la donación”, afirma Beatriz Domínguez-Gil.

En cuanto a innovación y futuro, Domínguez-Gil identifica dos líneas de trabajo: generación de tolerancia inmunológica y técnicas de preservación que minimicen la isquemia, poder tratar los órganos, recuperarlos. Además, hay que buscar alternativas al trasplante tradicional. “La esperanza está en la base del senotrasplante, o de interespecies y la generación de órganos artificiales o bioartificiales. Todo esto, con el reto de los costes, para que sea asumible por el sistema de salud”.

Para cerrar esta charla, la directora de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), anima a cambiar la visión de los trasplantes, hacerse donante de manera oficial o comentarlo en el entorno familiar para generar conversación y sensibilización sobre la donación y trasplante de órganos.