Cómo organizar la vuelta a la rutina familiar tras la Navidad

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La Navidad suele generar un pequeño desajuste en la organización del día a día, de ahí que sea necesario restablecer la rutina familiar. Venimos de días de celebraciones y horarios flexibles, por lo que retomar el ritmo habitual puede requerir un esfuerzo tanto para adultos como para niños.

Esta dificultad para retomar el ritmo habitual está respaldada por la evidencia científica. Un reciente estudio muestra que recuperar un hábito puede llevar una media de aproximadamente 2 o 3 meses. Es por ello que resulta clave planificar la vuelta a la rutina familiar tras la Navidad con paciencia y apoyándonos en una serie de pautas prácticas, como las siguientes.

Restablecer horarios de la rutina familiar de forma progresiva

Tras varios días en los que los horarios de sueño se han visto alterados, es aconsejable volver a instaurarlos de manera gradual. Ejemplo de ello puede ser adelantar la hora de ir a dormir y de levantarse, lo que facilita que el cuerpo vuelva a encontrar su ritmo natural. En este sentido, la anticipación, como preparar las mochilas o la ropa la noche anterior, contribuye a crear un ambiente más tranquilo y organizado por la mañana.

Cuidar la alimentación para recuperar energía

Después de las fiestas, donde abundan comidas copiosas y dulces, conviene reintroducir menús más equilibrados. No es necesario eliminar de golpe todos los caprichos, sino ajustar cantidades y opciones de forma progresiva.  

Mantener las actividades de ocio en familia

Aunque regresen las responsabilidades, no es recomendable eliminar por completo los momentos de ocio compartido. Continuar con estas actividades ayuda a mantener el vínculo afectivo y a equilibrar la carga emocional que supone volver a la rutina. Estos espacios contribuyen a que el regreso no se viva como una pérdida abrupta de libertad.

Además, reservar tiempo de calidad fortalece la convivencia y permite que la rutina se perciba como algo más amable. De esta manera, la familia debe seguir siendo un lugar de disfrute, no solo de obligaciones.

Moderación en el uso de pantallas

Durante las vacaciones, el uso de pantallas suele aumentar considerablemente. Por ello, es necesario recuperar límites claros y realistas en este hábito, evitando cambios bruscos que generen conflictos innecesarios. Establecer horarios concretos y explicar las razones de estas normas ayuda a que los niños entiendan el sentido de la moderación.

Practicar la paciencia y la empatía

Los primeros días suelen ser los más complicados. Es habitual que aparezcan protestas, cansancio o falta de motivación por parte de los más pequeños. Por eso, la paciencia es fundamental para acompañarlos en este proceso.

Las personas adultas actuamos como su modelo y referencia. Mostrar serenidad, empatía y firmeza ayuda en esta transición. Recordar que este periodo es temporal y que poco a poco todo volverá a su cauce permite iniciar el año con equilibrio y bienestar para disfrutar en familia.

Recuerda

Recuperar la rutina familiar tras la Navidad puede requerir entre 2 y 3 meses, por lo que es clave planificar la vuelta con tiempo y paciencia.
Se recomienda restablecer progresivamente los horarios de sueño, cuidar la alimentación y mantener espacios de ocio en familia.
Es fundamental moderar el uso de pantallas, explicar con claridad las normas y acompañar a los más pequeños con serenidad y empatía.