El pan: amigo ideal de una dieta equilibrada

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El pan forma parte de nuestra cultura y desde tiempos remotos es base de la dieta diaria en casi todo el mundo. Este alimento, sin duda, uno de los alimentos a los que el ser humano debe mucho y sobre el que pesan una serie de mitos un tanto injustos, como su relación directa con la obesidad. Pero nada más lejos de la realidad. El pan es una fuente de energía que aporta vitaminas y minerales que mantienen sano el organismo y que favorecen el crecimiento de los más pequeños.

Para entender mejor su potencial, haremos una breve “anatomía del pan” a continuación:

  • Es la base de nuestra fuente nutricional, podemos encontrarlo en el grupo de los cereales de la pirámide alimentaria.
  • Aporta vitaminas hidrosolubles del Grupo B, que ayudan, entre otras cosas, a mejorar el metabolismo energético y a mantener la salud de la piel, las uñas y el cabello.
  • Contiene minerales como fósforo, calcio, potasio, magnesio, zinc, selenio, yodo y hierro.
  • El pan, especialmente el integral, aporta una alta cantidad de fibra que ayuda a prevenir enfermedades relacionadas con el aparato digestivo.
  • Es un gran proveedor de hidratos de carbono complejos, esenciales para que nuestro cuerpo se mantenga sano y con energía.
  • Tiene componentes bioactivos y antioxidantes que protegen al organismo de enfermedades y las agresiones externas.
  • Contiene proteína vegetal, aliado en la prevención de enfermedades crónicas.
  • Contiene bajos niveles de grasa y colesterol.

Los beneficios del pan

Los especialistas en nutrición y salud recomiendan consumir entre 200 y 250 gramos de pan al día, en el marco de una dieta equilibrada y siempre controlada por un médico, lo cual permite aprovechar los grandes beneficios que aporta al cuerpo ese trozo de pan que no suele faltar en la mesa de miles familias.

Entre los beneficios más importantes del pan destacamos:

  • Es una fuente de energía, especialmente para personas que llevan una vida muy activa, como los deportistas, contribuyendo al correcto funcionamiento del sistema nervioso.
  • Tiene un alto poder saciante que permite al organismo llevar una digestión normal.
  • Contribuye a la prevención de enfermedades cardiovasculares y digestivas, gracias a su contenido en fibra.
  • Es un alimento bajo en grasa y en aporte calórico, lo cual hace que encaje perfectamente en las dietas para el control de peso y del colesterol.
  • Aporta vitaminas y minerales que permiten que nuestro organismo desarrolle correctamente funciones fundamentales como el crecimiento, la coagulación de la sangre, la producción y el transporte de energía a las células, el control del ritmo cardíaco y el fortalecimiento de los huesos, entre otras.

Además, está muy rico y comer cosas que te gustan siempre alegra el día 😉

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