Los cambios de estación suelen ir acompañados de una reorganización del armario y, en muchos casos, de nuevas compras. Sin embargo, este momento también puede convertirse en una oportunidad para reducir el consumo innecesario y, quizás, empezar a tener un armario sostenible.
Los datos reflejan un consumo textil elevado en la Unión Europea, con una media de 19 kilos de textiles por persona al año. En 2022 superó en un 13% los niveles previos a la pandemia. Este aumento fue impulsado sobre todo por el crecimiento del consumo de calzado, con un incremento del 38%.
Primeros pasos para tener un armario sostenible
Para poner una solución a este consumo desmedido y tener un armario sostenible, antes de adquirir nuevas prendas, es fundamental revisar la ropa que ya se tiene. Esto permite identificar qué se usa realmente, qué puede seguir aprovechándose y qué prendas pueden tener una segunda vida. Otros consejos útiles para lograrlo son:
- Clasificar por uso real: separar la ropa en “uso frecuente”, “uso ocasional” y “no uso”, para ver qué prendas tienen sitio en tu armario y cuáles no.
- Revisar el estado de cada prenda: identificar cuáles están en buen estado, cuáles necesitan un arreglo sencillo y cuáles ya no son recuperables.
- Reparar: arreglar pequeños desperfectos permite recuperar prendas que siguen siendo útiles y evita compras innecesarias.
- Donar: dar salida a prendas que ya no se usan favorece la reutilización y reduce residuos textiles.
- Intercambiar: los intercambios de ropa entre familiares y conocidos permiten renovar el armario sin recurrir a nuevas compras.
- Apostar por la segunda mano: reutilizar prendas reduce la demanda de producción textil y el consumo de recursos asociados.
Realizar estas acciones antes de comprar permite identificar las necesidades reales y evitar adquisiciones innecesarias. Este enfoque reduce el volumen de ropa en desuso y contribuye a limitar el impacto ambiental asociado a la producción textil.
Cómo comprar ropa de una forma más sostenible
Tener un armario sostenible también implica revisar cómo se compra la ropa y cómo se cuida. Elegir mejor las prendas y mantenerlas adecuadamente contribuye a reducir su impacto ambiental y a alargar su vida útil. Algunos consejos en este sentido son:
- Elegir materiales más duraderos y de menor impacto: priorizar fibras como algodón orgánico, lino, lana o materiales reciclados cuando sea necesario incorporar nuevas prendas.
- Reducir el consumo impulsivo: planificar lo que falta evita compras por “capricho” que acaban sin uso en el armario.
- Apostar por marcas comprometidas: esto es, fijarse en transparencia y certificaciones textiles reconocidas para identificar propuestas más responsables.
- Cuidar el lavado y el mantenimiento de la ropa: implicalavar solo cuando sea necesario, usar programas de baja temperatura y seguir las indicaciones de lavado y almacenamiento. Son prácticas que reducen el desgaste de las prendas y el consumo de agua y energía, alargando su vida útil.
Un consumo responsable y un cuidado adecuado de las prendas permite reducir el impacto ambiental de la moda a largo plazo. Comprar con criterio y mantener la ropa en buen estado convierte el armario en un espacio más sostenible y duradero.