La medicina preventiva es aquella centrada en anticiparse a la enfermedad. Lo hace mediante acciones orientadas a mantener la salud y reducir el riesgo de desarrollar problemas médicos. Incluye medidas que van desde recomendaciones individuales hasta estrategias organizadas de salud pública, con el objetivo de mejorar el bienestar de la población.
En España, la Medicina Preventiva y Salud Pública es una especialidad reconocida desde 1978. Esta decisión consolidó un enfoque proactivo que busca anticiparse a los problemas de salud, no solo tratarlos cuando ya se han manifestado.
Objetivos de la medicina preventiva
En concreto, la medicina preventiva busca resultados concretos y medibles, como disminuir la aparición de enfermedades, detectar problemas de salud en fases tempranas y reducir complicaciones evitables. Estas son las distintas formas que tiene para lograrlo:
- Reducir riesgos: disminuir la probabilidad de padecer enfermedades, invalidez o incluso muerte prematura.
- Detección temprana: identificar signos de enfermedades como cáncer, diabetes, hipertensión o colesterol alto antes de que se compliquen.
- Promoción de la salud: incluye fomentar hábitos saludables (dieta, ejercicio, no fumar) y mantener al día el calendario vacunal.
- Educación: informar a la población sobre factores de riesgo (tabaco, alcohol) y medidas preventivas basadas en la mejor evidencia disponible.
Estos objetivos se traducen en programas y actuaciones concretas coordinadas entre niveles asistenciales, con una visión de ciclo continuo: identificar riesgos, intervenir, evaluar y volver a intervenir para mejorar los resultados.
Prácticas específicas de la medicina preventiva
La prevención se construye con hábitos del día a día y se refuerza con intervenciones sanitarias planificadas propias de la medicina preventiva. Algunos ejemplos de estas intervenciones son:
- Vacunación: inmunizar frente a virus nos protege a nosotros mismos y genera inmunidad comunitaria, reduciendo brotes y complicaciones graves.
- Chequeos rutinarios: incluye controles periódicos con análisis de sangre, medición de la presión arterial y cribados de cáncer según la edad y riesgo.
- Higiene: mantener una correcta higiene personal y sexual mediante hábitos diarios que ayudan a prevenir infecciones.
- Estilo de vida saludable: promover una alimentación equilibrada, actividad física regular, un consumo moderado o nulo de alcohol y evitar el tabaco.
En definitiva, la medicina preventiva sirve para no llegar tarde. Ayuda a detectar a tiempo cosas que no dan síntomas, corregirlas cuando todavía es fácil y evitar que acaben convirtiéndose en un problema mayor. Y eso se traduce en más años con autonomía y menos años condicionados por la enfermedad.