Pantallas y bebés, esta relación surge cuando la llegada de un bebé supone un cambio profundo en la vida familiar, especialmente para los padres primerizos. Junto a la ilusión aparecen dudas constantes sobre el cuidado, el desarrollo y la educación. Una de las preguntas más frecuentes gira en torno al uso de pantallas: móviles, tablets y televisores forman parte del entorno cotidiano, pero ¿qué impacto tienen en los primeros años de vida?
Los primeros años son una etapa clave para el desarrollo cerebral, el lenguaje, la atención y la regulación emocional. Durante este periodo, el cerebro del bebé se desarrolla principalmente a través del vínculo, el juego libre, la exploración del entorno y la interacción directa con sus cuidadores. El uso inadecuado de pantallas puede interferir en estos procesos si no se gestiona con criterio.
¿Qué hacer para favorecer un desarrollo saludable en los primeros años?
Existen recomendaciones claras, sobre el tema de pantallas y bebés, que ayudan a acompañar el desarrollo del bebé de forma segura y respetuosa con sus necesidades:
- Priorizar la interacción humana: la voz, la mirada, el contacto físico y el juego compartido son esenciales para el desarrollo cognitivo y emocional.
- Limitar el uso de pantallas: en los primeros años de vida, es recomendable evitar o reducir al máximo la exposición a dispositivos digitales.
- Apostar por el juego libre: explorar objetos, moverse, manipular y experimentar estimula el desarrollo motor y cognitivo. Dedicar tiempo de calidad al bebé cuando estén juntos.
- Crear rutinas sin pantallas: especialmente durante las comidas y antes de dormir, para favorecer el vínculo y un descanso adecuado.
- Elegir contenidos adecuados si se usan pantallas: vídeos sencillos, de ritmo lento y siempre acompañados por un adulto que interactúe con el bebé.
- Dar ejemplo como adultos: el uso que hacen los padres del móvil influye directamente en la calidad de la atención y el vínculo con el bebé.
- Ofrecer alternativas cotidianas: canciones, cuentos, paseos o juegos sencillos aportan una estimulación mucho más rica que cualquier aplicación.
Estas pautas ayudan a crear un entorno que favorece el desarrollo saludable del bebé y aporta mayor tranquilidad a las familias.
Pantallas y bebés: ¿y si surgen dudas o dificultades?
En la vida real, no siempre es fácil aplicar todas las recomendaciones. El cansancio, la conciliación laboral o la falta de apoyo pueden generar inseguridad y hacer que los padres se cuestionen constantemente si lo están haciendo bien.
En estos casos, contar con orientación profesional marca la diferencia. El Programa de Familias Primerizas de ASISA ofrece acompañamiento especializado para resolver dudas sobre desarrollo infantil, rutinas, sueño, estimulación y uso responsable de la tecnología, siempre desde un enfoque realista y sin juicios.
Acompañar a los padres es también cuidar del bebé. Tener información fiable y apoyo profesional ayuda a vivir esta etapa con mayor confianza y tranquilidad.