Diferencias entre miopía, hipermetropía, astigmatismo y presbicia

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El próximo día 14 de octubre es el día Mundial de la vista. Sabemos que hay varios tipos de enfermedades que pueden afectar a nuestros ojos y visión: miopía, hipermetropía y astigmatismo son las más comunes. En España,  25 millones de personas usan gafas o lentes de contacto y las cifras aumentan cada año.

Diferencias entre miopía, hipermetropía, astigmatismo y  presbicia.

Miopía: es un defecto del ojo que produce una visión borrosa o poco clara de los objetos lejanos. Esta anomalía se da cuando nuestro cristalino está demasiado curvado, lo que hace que las imágenes de los objetos se formen un poco antes de llegar a la retina. Esta enfermedad puede ser congénita, hereditaria o desarrollarse en la infancia y no tiene cura más allá de la cirugía láser. Los síntomas de la miopía son:

  • Dificultad para ver objetos lejanos.
  • Dolor de cabeza y ojos.
  • Enrojecimiento y fatiga ocular.

Para prevenir la miopía es necesario llevar a cabo una correcta higiene visual (una iluminación adecuada, descansar periódicamente durante la lectura, etc) y una alimentación rica en verduras y frutas, nos puede ayudar a evitar la miopía y sus efectos.

Hipermetropía: al contrario que en la miopía, esta anomalía dificulta la visión de los objetos más lejanos debido a un defecto de convergencia del cristalino. Esta enfermedad también puede ser congénita o hereditaria. En la mayoría de los casos se asocia a ojos pequeños, con un diámetro menor de lo normal.  Los síntomas son:

  • Dolor de cabeza.
  • Cansancio
  • Estrabismo
  • Ardor y picor de ojos.

El uso de gafas correctamente ajustadas puedes ayudar a remitir la enfermedad.

Astigmatismo: este defecto, debido a una curvatura irregular en la córnea, hace que veamos los objetos “deformados” y difuminados. El astigmatismo puede ser hereditario o aparecer tras alguna operación (sobre todo tras una intervención de cataratas). Esta anomalía también puede ser una señal de alerta de otras enfermedades o traumatismos. Sus síntomas son:

  • Visión deformada, alargada y borrosa de las imágenes.
  • Dolor de cabeza.
  • Fatiga visual
  • Dificultad para conducir por la noche

Los anteojos, las lentes de contacto a la cirugía pueden corregir esta anomalía visual

Presbicia: es un defecto del ojo que consiste en la imposibilidad de ver con claridad los objetos próximos y que se debe a la rigidez del cristalino. Comúnmente conocida como vista cansada, esta anomalía visual afecta sobre todo, a los mayores de 45 años y está asociada al envejecimiento de los órganos, por lo que no se puede prevenir. Sus síntomas son los siguientes:

  • Dificultad para leer letras pequeñas.
  • Problemas para ver los objetos cercanos.
  • Dolores de cabeza.
  • Fatiga visual.
¿A dónde acudo?: óptico u oftalmólogo

Aunque puedan parecer lo mismo, estas dos profesiones tienen grandes diferencias. El óptico u optometrista es  un profesional primario de la salud visual que diagnostica y trata enfermedades oculares que pueden ser corregidas con gafas o lentes de contacto. Estos  brindan terapia visual o entrenamiento en pacientes con baja visión y utilizan técnicas de higiene ocular, reeducación y prevención. En resumen, son los que se encargan de predecir si necesitamos o no gafas y qué tipo de problemas tenemos. Los ópticos especializados en el tema de las lentillas, se denominan contactólogos. Los ópticos también se encargan de asesoramiento sobre las ayudas ópticas y realizan todas las pruebas post y pre operatorias.

Por otro lado, un oftalmólogo u oculista, es un Licenciado en Medicina y especializado  en el área de la salud visual. Su labor es más compleja y completa que la de un óptico ya que se encarga de realizar el diagnóstico, tratamiento médico y quirúrgico de enfermedades oculares y patologías más graves de todo el sistema visual. Hay varias especialidades dentro de esta área como  la cirugía de retina y vítreo, cirugía de glaucoma, oftalmología pediátrica…

¿A cuál debo acudir?

Si lo que nos preocupa es nuestra visión o el regular nuestras gafas o lentes de contacto, el óptico es la mejor opción. Además, tienen las nociones suficientes como para redirigirnos a un oculista si algo no marcha del todo bien en nuestros ojos. Ambas profesiones trabajan muy unidas y se complementan en el área de nuestra salud visual. No olvides acudir a una revisión periódica al menos una vez al año ya que, la salud de nuestra vista, es tan importante como cualquier otra.

Recuerda:

  • La miopía, la hipermetropía, el astigmatismo y la presbicia, son enfermedades visuales muy comunes y debemos acudir a un profesional para que nos regulen la vista con ayuda de gafas, lentes den contactos o cirugía.
  • Visita a un óptico de confianza si dudas de que puedes tener alguno de estos problemas. Si es grave, él te derivará a un oculista.

 

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