Durante la digestión, los alimentos se transforman en nutrientes que el organismo puede absorber y utilizar para mantener sus funciones vitales. Tener una buena digestión es clave para aprovechar correctamente los nutrientes de los alimentos y cuidar la salud general.
En este sentido, cuando no funciona de manera adecuada, pueden aparecer molestias como dolor abdominal o incluso déficits nutricionales. Por ello, identificar los factores que influyen en la digestión y saber cómo abordarlos resulta fundamental para mejorar nuestro bienestar.
Principales factores que afectan a la digestión
El sistema digestivo se encarga de procesar los alimentos, pero también guarda relación con el sistema inmunitario e incluso con la salud mental. En este contexto, su funcionamiento puede verse alterado por distintos factores:
- Alimentación desequilibrada: el consumo elevado de alimentos ultraprocesados, grasas, azúcares y aditivos puede alterar la microbiota intestinal y favorecer la inflamación. Por el contrario, una dieta rica en fibra procedente de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales favorece el tránsito intestinal y una digestión más eficiente.
- Estrés y salud mental: existe una conexión directa entre el cerebro y el intestino, conocida como eje intestino-cerebro. El estrés sostenido en el tiempo puede interferir en la motilidad intestinal y la producción de ácido gástrico, entre otros, favoreciendo molestias digestivas.
- Falta de hidratación: el agua es esencial para la descomposición de los alimentos y el tránsito intestinal. Una hidratación insuficiente puede dificultar la digestión y favorecer el estreñimiento.
- Sedentarismo: la falta de actividad física puede ralentizar el movimiento intestinal. El ejercicio regular estimula los músculos del sistema digestivo y contribuye a un mejor funcionamiento global.
El estilo de vida actual, marcado por el sedentarismo y el estrés, hace que las molestias digestivas sean cada vez más comunes. No suelen tener una única causa, sino que responden a la combinación de varios hábitos diarios. Por ello, mejorar la digestión requiere cambios progresivos y sostenidos en la rutina.
Recomendaciones prácticas para mejorar la digestión
Además de los factores que influyen en la digestión, el ritmo al que se come y se vive también desempeña un papel relevante. El sistema digestivo responde de forma positiva a la regularidad y al buen descanso. Incorporar ciertas rutinas en el día a día puede ayudar a prevenir molestias digestivas. Algunas de ellas son:
- Comer despacio: dedicar tiempo a las comidas y masticar correctamente facilita el trabajo del sistema digestivo y reduce la sensación de pesadez tras comer.
- Horarios regulares para las comidas: mantener horarios estables ayuda al organismo a anticipar la digestión y favorece un funcionamiento más eficiente del aparato digestivo.
- Evitar acostarse inmediatamente después de cenar: dejar pasar un tiempo prudencial antes de ir a dormir facilita la digestión y reduce la aparición de reflujo o malestar nocturno.
- Cuidar el descanso nocturno: dormir lo suficiente y mantener rutinas de sueño estables favorece el equilibrio del eje intestino-cerebro y reduce la aparición de molestias digestivas.
Adoptar estos hábitos de forma progresiva permite mejorar la digestión y reducir la aparición de molestias digestivas. Escuchar las señales del cuerpo, como la sensación de pesadez, es clave para realizar pequeños cambios que marquen la diferencia en tu salud intestinal.