La batata suele llamar la atención por su nombre. Se parece a la patata y, de hecho, también se le conoce como patata dulce, lo que lleva a pensar que son prácticamente lo mismo. Sin embargo, no lo son. La patata se asocia históricamente a las zonas andinas de Sudamérica. Por otro lado, la batata procede de regiones más cálidas de América Central y tropical, donde se cultiva desde hace siglos.
En España, la batata se cultiva principalmente en áreas de Andalucía y la Comunidad Valenciana, lo que la sitúa como un producto de proximidad. La temporada óptima para su recolección se concentra sobre todo en el mes de octubre, cuando se cosecha en su punto justo de maduración.
Batata: nutrientes y ventajas para tu salud
Rica en hidratos de carbono, la batata favorece una liberación de energía más progresiva y un impacto glucémico moderado cuando se consume entera y con piel. Entre sus propiedades más destacadas se encuentran:
- Vitamina A (betacarotenos): una mediana puede cubrir ampliamente las necesidades diarias de esta vitamina, esencial para la salud visual, el sistema inmunológico y el mantenimiento de tejidos.
- Fibra: consumida con piel, contribuye de forma significativa a la ingesta diaria de fibra, favoreciendo un tránsito intestinal regular y ayudando a mantener niveles de glucosa más estables.
- Potasio: mineral clave en el equilibrio de líquidos y en la función muscular, especialmente relevante en contextos de actividad física o de pérdida de electrolitos.
- Magnesio: participa en procesos metabólicos y en el correcto funcionamiento neuromuscular, además de facilitar el transporte de potasio al interior de las células.
- Azúcares naturales: responsables de su sabor dulce, se encuentran integrados en una matriz rica en fibra, lo que modula su absorción y reduce su impacto metabólico.
En conjunto, todas estas características convierten a la patata dulce en un alimento muy completo, interesante tanto para personas activas como para quienes buscan cuidar su salud.
Cómo preparar batatas asadas
Una manera sencilla y deliciosa de disfrutar de este tubérculo es prepararlas asadas. Esta es una receta perfecta para conseguir un plato sabroso, reconfortante y fácil de integrar como guarnición o como base de otras preparaciones.
Comienza preparando los ingredientes: 4 batatas medianas, 2 cucharadas de aceite de oliva, 1 cucharadita de romero fresco o seco, 1 cucharadita de pimentón dulce o picante, sal y pimienta negra al gusto.
- Precalienta el horno a 200 ºC mientras lavas bien las batatas.
- Corta las batatas en rodajas o en trozos del tamaño que prefieras. Si las quieres más crujientes, elige piezas pequeñas.
- Colócalas en una bandeja de horno y rocíalas con el aceite de oliva.
- Añade la sal, la pimienta, el romero y el pimentón, mezclando bien para que todos los trozos queden cubiertos de manera uniforme.
- Hornea durante unos 30-40 minutos, removiendo a mitad de cocción, hasta que las batatas estén doradas y tiernas al pincharlas con un tenedor.
- Retira la bandeja del horno y sirve las batatas recién hechas, ajustando de sal y especias si es necesario.
Este tipo de plato demuestra que comer sano no está reñido con el sabor. Además de esta receta, puedes incorporar la batata en purés, cremas, ensaladas templadas o al horno junto con otras verduras y proteínas, manteniendo sus propiedades y su característico toque dulce.