Cómo afecta la COVID-19 en el impacto de la gripe y otros virus respiratorios

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La aparición de la pandemia provocada por la COVID-19 ha dejado sin protagonismo a la gripe y otros virus respiratorios. Ante esta situación, cabe preguntarse: ¿Cómo afecta la COVID-19 en el impacto de la gripe y otros virus respiratorios?

Al hilo de los últimos estudios parece que, la COVID-19 ha reducido la presencia de virus respiratorios en casi todas sus variantes. Los niveles de estos virus se mantienen bajos.

Consecuencias del impacto de la COVID-19 en la gripe y otros virus respiratorios

Según informa el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (en inglés el acrónimo es CDC) los casos de gripe han mermado en un 98%. Casos similares se han producido en Australia, Chile o Sudáfrica.

El caso de España es parecido, aunque datos oficiales sobre la aparición de la gripe u otros virus respiratorios no están aún cerrados y no se han hecho públicos en relación a esta última temporada.

Aun así, los médicos son claros a la hora de valorar la aparición de la gripe este invierno. Para ellos es prácticamente testimonial salvo algún brote en Aragón. Igual pasa con los rinovirus, causantes de los catarros, los adenovirus o el virus sincitial.

¿Por qué hay menos virus respiratorios?

Médicos y científicos están de acuerdo en que hay cinco razones para que los virus respiratorios comunes hayan casi desaparecido del mapa epidemiológico esta temporada y poder decir que la COVID-19 tiene impacto de la gripe y otros virus respiratorios

  • La COVID-19 reina: la presencia masiva de este nuevo virus, su propagación y las medidas para su tratamiento han provocado la desaparición o reducción drástica de otros virus respiratorios habituales en las temporadas frías y húmedas tanto en el hemisferio norte como en el sur. 
  • Medidas de protección personales: mascarillas y geles hidroalcohólicos han supuesto una barrera para el COVID-19, pero también para otros virus respiratorios. El coronavirus solo es una razón más por la que es importante lavarse bien las manos. Esta evita la propagación de los virus a través de las mucosas (ojos nariz y boca, principalmente). Además, las mascarillas nos han defendido de la transmisión aérea.
  • Caída de la movilidad: en el caso español, los cierres perimetrales han supuesto un escudo contra los virus, lo que ha impedido la propagación de los virus en todas las zonas de España y la multiplicación geométrica de los mismos.
  • Falta de interacción social: los confinamientos y la reducción del tiempo de exposición en sitios cerrados y siempre llevando la mascarilla han conseguido reducir las posibilidades de coger una gripe.
  • Mayor vacunación de la gripe: según los datos de la última campaña de vacunación contra la gripe se han vacunado el 65% de las personas mayores de 65 años, lo que supone un 10% más que el año pasado.

También la Organización Mundial de la Salud (OMS) apunta en sus informes que las mascarillas, la caída de la movilidad y la merma de la acción social están detrás de la escasa incidencia de otros virus respiratorios.

De hecho, la Sociedad Española de medicina Familiar y Comunitaria asegura que “la percepción desde la consulta es que ha habido una disminución de los casos diarios. Después el boom de la COVID-19 en la segunda ola, cuando bajamos la curva dejamos de ver casos con síntomas respiratorios. Seguramente por el uso de la mascarilla y otras medidas sociales”.

Recuerda:

  • La incidencia de la gripe y otros virus respiratorios han caído en picado con la aparición de la COVID-19.
  • Los expertos achacan esta situación a las mascarillas y a la falta de interacción social, principalmente.
  • La campaña de vacunación ha supuesto un espaldarazo pues ha aumentado en un 10 por ciento las personas mayores de 65 años vacunadas contra la gripe.

 

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