Las enfermedades de oficina más comunes

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Pasar ocho horas sentado frente al ordenador es una de las situaciones más comunes a las que se enfrentan una gran parte de la población española en su día a día. Por ello, y a pesar de que el trabajo de oficina no requiere de un gran esfuerzo físico ni una exposición a sustancias peligrosas, existen determinados problemas de salud que afectan a este sector de la población.

Tipos de enfermedades más frecuentes

Demasiadas horas en la oficina pueden pasar factura a nuestros músculos, huesos, vista y mente.

Uno de los problemas más comunes son los dolores de espalda y cuello. Por ejemplo, adoptar posturas incorrectas o tener una silla a una altura inadecuada puede provocar contracturas y deformidades lumbares. En este sentido también es muy frecuente la tendinitis, ya que al usar constantemente el teclado del ordenador y el ratón, se pueden dar contracciones y tensiones musculares, dando lugar al famoso síndrome del túnel carpiano.

Por otra parte, el estar la mayor parte del tiempo mirando fijamente la pantalla de un dispositivo electrónico se pueden producir diversos problemas oculares como lagrimeo, visión borrosa, picor de ojos o sequedad ocular.

Otro de los factores de riesgo es la ventilación del espacio en el que se trabaja, ya que puede ocasionar alteraciones en el sistema respiratorio, debido a la acumulación de bacterias y hongos. Este factor favorece a la aparición de enfermedades como la gripe o la rinitis alérgica.

El estrés, el trastorno del sueño, la ansiedad o la depresión son otras de las patologías que se producen a menudo en los trabajos de oficina. Estas dolencias psicológicas pueden estar provocadas por las grandes responsabilidades exigidas en la oficina y también por los problemas diarios y presiones que se presentan día a día durante la jornada laboral.

Por último, la escasa movilidad y el sedentarismo pueden provocar problemas en la circulación. Pasar demasiadas horas sentados afecta negativamente al flujo sanguíneo y aumenta la probabilidad de aparición de dolencias como las varices o las hemorroides.

¿Cómo combatir estos problemas?

No obstante, se puede reducir el impacto negativo del trabajo en la oficina mediante la toma de una serie de medidas:

  • Usa una silla adecuada: esta debe ser ergonómica y disponer de apoyabrazos y respaldo reclinables, además también es conveniente que se pueda ajustar su altura.
  • Vigila la distancia de la pantalla: debe haber unos 50 centímetros entre los ojos y la pantalla. Además, se puede colocar un filtro en el monitor y utilizar gafas especiales. A pesar de estas medidas, también se debe descansar la vista unos 10 minutos por cada 3 horas mirando la pantalla.
  • Ventila: en todas las oficinas debería existir una forma de ventilación natural, es decir, a través de ventanas que se puedan abrir. En el caso de utilizar aire acondicionado, será necesario que un profesional los regule y haga el mantenimiento que proceda.
  • Muévete: para favorecer tu estado general, tanto físico como mental, lo ideal es caminar y levantarse del puesto de trabajo cada dos horas durante aproximadamente 10 minutos. Esta práctica ayudará a despejar la mente y desestresar, a la vez que favorecerá a la correcta circulación del flujo sanguíneo.

Recuerda:

  • Pasar ocho horas sentado frente al ordenador, con escasa ventilación natural y luz artificial te expone a múltiples enfermedades.
  • Las posturas incorrectas o tener una silla a una altura inadecuada puede provocar contracturas y deformidades lumbares.
  • El estrés, el trastorno del sueño, la ansiedad o la depresión son algunas de las patologías que se producen a menudo en los trabajos de oficina.

 

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