Cómo reconocer los síntomas de la deshidratación

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Como es bien sabido, el agua es el principal componente de nuestro organismo. Por eso, cuando se produce una deshidratación, es decir, una pérdida de agua que no ha sido repuesta, el cuerpo empieza a acusar la falta de hidratación casi de inmediato. Y lo manifiesta a través de los síntomas de la deshidratación, que varían en función de la gravedad de esta.

A partir de un 2% de pérdida de agua corporal podemos empezar a experimentar los primeros síntomas de la deshidratación: sed, cansancio, palpitaciones, enrojecimiento o aumento de la temperatura.

Sin embargo, a partir de un 5% de pérdida de agua el organismo comienza a mostrar signos más graves: somnolencia, hormigueo, dolor de cabeza, vista borrosa…

Es fundamental que los niños pequeños, las personas mayores, las personas con enfermedades crónicas y las que siguen tratamientos farmacológicos permanezcan atentas a estos signos. Su riesgo de deshidratación grave es superior, por su especial vulnerabilidad. Y es que más allá del 15% de pérdida de agua, la deshidratación puede tener consecuencias mortales.

¿Qué produce una falta de hidratación en el organismo?

En concreto, la Cátedra Internacional de Estudios Avanzados en Hidratación (CIEAH) explica en su web que la deshidratación se produce al perder nuestro organismo más agua de la que ingiere.

¿Cómo se pierde agua? Podemos perder líquidos a través de las funciones normales del cuerpo, como la respiración, la sudoración o la orina. De hecho, estas dos últimas son las principales fuentes de pérdida de agua del organismo.

Sin embargo, existen otras causas comunes de deshidratación:

  • La diarrea. Puede ocasionar pérdidas de hasta 1 litro por hora en casos extremos.
  • Los vómitos. Si estos son intensos y continuos aumentan las probabilidades de deshidratación, sobre todo si hacen difícil reponer el agua perdida.
  • Pérdidas de agua a través de la orina. Ya sea el origen algún medicamento diurético o trastorno que afecte al riñón, como la diabetes.
  • La sudoración. El cuerpo pierde agua a medida que intenta eliminar calor, es un mecanismo de enfriamiento. Por eso el calor, la humedad, la actividad física e, incluso, la falta de transpiración de la ropa, pueden producir deshidratación.
  • La fiebre. Provoca que el cuerpo utilice agua en forma de sudor para enfriarse.
  • Las quemaduras. El agua penetra en la piel dañada y se pierde, por la evaporación.

Síntomas de la deshidratación

Permanecer alerta al pasar por alguna de las situaciones descritas previamente es la primera recomendación para evitar una deshidratación grave. Un buen consejo a seguir es aumentar nuestro consumo de agua al tener diarrea o vómitos causados por una infección por virus o bacterias. También al sudar excesivamente por el calor o la actividad física.

Sin embargo, nuestro cuerpo será el que nos envíe las señales necesarias en caso de que se inicie la deshidratación. Estos son algunos de los síntomas de la deshidratación leve más frecuentes:

  • Sed.
  • Cansancio
  • Palpitaciones por el aumento de la frecuencia cardiaca.
  • Aumento de la temperatura corporal. Como consecuencia de la sudoración y de la reducción del flujo de sangre hacia la piel.

¿Qué cantidad diaria de agua debemos ingerir?

En condiciones normales, el cuerpo pierde unos 2 o 2 litros y medio de agua al día, que debemos reponer. Nuestro organismo produce una pequeña cantidad de agua a partir de su actividad metabólica, pero la mayoría de los aportes vienen de la dieta. Por eso, es fundamental beber mucha agua para evitar las consecuencias de la deshidratación. Te damos cinco consejos sobre cómo evitar los golpes de calor en nuestro blog.

Para adolescentes mayores de 14 años y adultos, la European Food Safety Authority (EFSA) ha indicado que la ingesta diaria de agua adecuada es de 2 litros en mujeres y 2,5 litros en hombres. En niños y niñas, las cantidades varían desde los 1.300 mililitros al día hasta los 2.100 mililitros, de los 2 a los 13 años de edad.

En definitiva, son muchos los beneficios de beber agua, tal como relatábamos en nuestro blog. Además, se recomienda prestar especial atención a la hidratación al realizar tareas que supongan un esfuerzo físico o mental extra, ya sea estudiar, trabajar, o conducir. La ingesta de agua puede evitar la fatiga al volante. También puede reducir los dolores de cabeza o el cansancio, al facilitar la concentración.

Recuerda:

  • La deshidratación se produce al perder nuestro organismo más agua de la que ingiere. Por eso, se recomienda a los adultos beber entre 2 y 2 litros y medio de agua al día.
  • La pérdida de agua puede producirse por las funciones normales del cuerpo (respirar, orinar, sudar) pero también por otras causas ante las que hay que permanecer atentos. Las más comunes son la diarrea, los vómitos o la fiebre.
  • Los primeros síntomas de la deshidratación son la sed, el cansancio, las palpitaciones y el aumento de la temperatura corporal.

 

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