¿Qué es somatizar y cómo se puede evitar?

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Existe una profunda relación entre nuestro bienestar mental y nuestra salud corporal. Podemos observar esta relación en muchos aspectos, uno de los más claros es la somatización. Al somatizar, nuestro cuerpo expresa el estrés, la ansiedad o la preocupación a través de síntomas físicos. De ese modo, las molestias que sentimos no tienen su causa en una enfermedad física, sino en causas psicológicas. Sin embargo, esto no quiere decir que sean dolencias inventadas, ya que la persona realmente sufre los síntomas físicos.

Algunos estudios han encontrado que, cuando sufrimos un dolor emocional, se activan las mismas áreas de nuestro cerebro que cuando sufrimos un dolor físico. Así, esta estrecha relación es la que facilita que nuestro malestar psicológico y emocional se refleje en nuestro cuerpo.

Se estima que el trastorno de somatización afecta al 5-7% de la población y es más común en mujeres que en hombres. No obstante, hay varios aspectos que influyen en las posibilidades de que una persona comience a somatizar. Por ejemplo, las preocupaciones que pueda tener, su habilidad para expresar sentimientos o cómo se ve de capaz a la hora de afrontar los problemas son algunos de los factores.

Los síntomas psicosomáticos más habituales

Los síntomas son muy variables y pueden ser leves o llegar a afectar a la vida laboral o social. Los más comunes son los siguientes.

  • Problemas gastrointestinales: pueden aparecer diarreas, dolores abdominales, nuevas intolerancias alimentarias e incluso úlceras.
  • Síntomas neurológicos: pueden desarrollarse migrañas, desvanecimientos o dolores musculares.
  • Problemas cardíacos: algunas personas pueden sentir dolores en el pecho o taquicardias.
  • Afecciones respiratorias: en algunos casos se puede sentir sensación de
  • Disfunciones sexuales y menstruales: puede existir una pérdida del apetito sexual, impotencia o desajustes en el ciclo menstrual.

4 consejos para evitar somatizar

Existen algunas pautas que podemos poner en marcha para tratar de evitar o reducir los síntomas psicosomáticos que experimentamos. De esta manera, dado que la raíz de estos problemas es psicológica, deberemos trabajar este aspecto.

  1. Identificar el origen del malestar: es importante identificar las fuentes de estrés y preocupaciones y tomarnos tiempo para pensar en cómo nos hacen sentir.
  2. Expresar nuestros sentimientos: cuando explicamos cómo nos sentimos, aliviamos una parte del malestar y reducimos los niveles de estrés que nos hacen somatizar.
  3. Un estilo de vida saludable: mantener buenos hábitos de alimentación, ejercicio y sueño ayudará a la regulación del cuerpo y mejorar nuestro estado de ánimo. Además, actividades como el yoga o la meditación pueden ser muy beneficiosas en estos casos.
  4. Buscar apoyo: el círculo social tiene una gran relevancia a la hora de mejorar el bienestar psicológico. Así, contar con el apoyo de amigos, familiares o pareja es fundamental.

En algunos casos, poner en práctica estas técnicas puede no resultar suficiente. Si esto sucede, puede ser necesario buscar la ayuda de profesionales que nos ayuden a gestionar el malestar que causa la somatización.

Recuerda:

  • Al somatizar, nuestro cuerpo refleja en síntomas físicos el malestar psicológico y emocional.
  • Los síntomas son muy variables, desde molestias leves hasta problemas que pueden afectar a la vida social o laboral.
  • Para evitar la somatización, deben tratarse las causas emocionales que están produciendo el malestar.

 

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