La apnea del sueño y sus tratamientos

0

La apnea del sueño es una condición en la cual la respiración, que debería ser suave, se interrumpe temporalmente mientras se duerme. En estas paradas, que pueden durar de un par de segundos hasta varios minutos, la cantidad de aire que llega a los pulmones es mínima o incluso nula, lo cual provoca que las concentraciones de oxígeno en la sangre disminuyan.

A veces el bloqueo de la respiración termina con un ronquido o un sonido como el que uno hace cuando se atraganta. El ciclo respiratorio normal continúa hasta la siguiente vez en que se bloqueen las vías respiratorias. Los episodios pueden ocurrir entre 1 y 100 veces por hora.

Hay tres tipos de apnea del sueño:

  • Apnea obstructiva: se produce ante la obstrucción de las vías respiratorias durante la respiración.
  • Apnea central: ocurre cuando hay una ausencia de respiración y no se aprecian movimientos de la caja torácica, es el “olvido” del cerebro de enviar la correspondiente señal a los músculos del aparato respiratorio.
  • Apnea mixta: es una combinación de apnea del sueño obstructiva y central.

En este artículo nos vamos a centrar en la Apnea Obstructiva del Sueño, evitarla puede ser más fácil de lo que se puede pensar. De hecho, en ocasiones, solamente manteniéndote en tu peso ideal y cambiando la posición en la que duermes, podrás eliminar la apnea. A la hora de dormir lo óptimo es hacerlo de lado o boca abajo, para controlar no dormir boca arriba puedes ponerte una pequeña pelota en la espalda, dentro del pijama, que evite que esta posición te sea cómoda.

Factores que facilitan la apnea:

  • El sobrepeso y la obesidad. Las personas que están por encima de su peso ideal son más propensos a tener exceso de tejido en la parte superior de la garganta.
  • El tabaquismo, fumar también empeora la inflamación de la vía aérea superior, lo cual puede empeorar la situación.
  • El consumo de alcohol, ya que puede ocasionar que te levantes durante la noche y puede hacer que los músculos de las vías respiratorias superiores se relajen, lo cual podría desencadenar la apnea del sueño.
  • Físicos como tener las amígdalas y/o lengua grande, o una mandíbula pequeña. Tener el tabique nasal desviado, alergias o problemas de sinusitis.

Tratamiento médico

Los tratamientos médicos para la apnea del sueño son muy efectivos, hay dos: CPAP y BIPAP. Ambos son sistemas mecánicos no invasivos que utilizan una máscara para su aplicación, pero se diferencian en su uso y forma de funcionamiento.

CPAP: son las siglas en inglés para denominar “presión positiva continúa en la vía aérea”, este tratamiento se utiliza en los casos menos graves de esta enfermedad. El aire se introduce en nariz y boca por medio de una máscara. La presión del aire evita que las vías respiratorias se colapsen y bloqueen.

BIPAP: este tratamiento ajusta la presión del aire a un nivel superior al inhalar y a un nivel inferior al exhalar, optimizando la eficiencia de los pulmones y reduciendo el trabajo que supone la respiración. Se utiliza principalmente para pacientes con enfermedades crónicas de respiración, como la EPOC.

El tratamiento con estos sistemas debe ser continuo, por lo que es necesario tenerlos en casa.

Otra opción es llevar una Prótesis de Avance Mandibular (PAM), similar a las que utilizan los deportistas como protección, y que ayuda a mantener una posición correcta de la lengua y la mandíbula inferior. Un dentista especializado en la medicina del sueño necesitará hacer un molde de tu dentadura, y quizá pueda recomendar una intervención para eliminar el tejido de las vías respiratorias.

La importancia de tratar la apnea

Tener apnea del sueño y no tratarla puede aumentar el riesgo de padecer ciertos problemas de salud, algunos de ellos son:

  • Trastornos del sueño o somnolencia excesiva durante el día
  • Alta presión sanguínea
  • Ataque al corazón o derrame cerebral
  • Insuficiencia cardíaca congestiva o arritmia cardiaca
  • Depresión
  • Diabetes

Por lo tanto, es importante consultar al médico si crees que puedes tener apnea del sueño, y así te pueda recomendar qué hacer.

Y recuerda, dormir lo suficiente y bien es fundamental para una buena vida.

Compartir

Deja una respuesta